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domingo, julio 01, 2007

:: Una tarde de Viernes ::

El viernes (29 de Junio) después de llegar del trabajo me dispuse a estar un rato en la casa y descansar. Hacía tiempo que no sentía esa sensación especial: Sentir una especie de cosquilleo que me recordó fácilmente mis días en la Universidad cuando entraba a un nuevo semestre, o cuando estaba en la Rondalla de la casa de la cultura y salíamos a alguna parte a tocar o bien, cuando ensayábamos en el parque. No sé a qué se deba, es un sentimiento como de emoción o nerviosismo, y lo he experimentado en diversas ocasiones ya.

Te sientes feliz y todo lo ves de una manera tranquila y muy positiva, como si estuvieras cargado de energía. Esa tarde cuando me di cuenta de esa emoción empecé a recordar muchas cosas de hace ya muchos años, y de alguna forma quería volver a esos tiempos; me di cuenta entonces que, aún no pudiendo hacerlo, me sentía feliz de recordar muchos detalles hasta ahora supuestamente perdidos. Recordé también algunas cosas de la preparatoria, sobre todo en la época de los últimos semestres. Era como si la tarde se hubiera puesto precisamente para eso, y es que, analizándolo bien, esa tarde se parecía a muchas que ya he contemplado, y quizás por eso empecé a recordar mucho; porque esa era una de “esas tardes especiales” que son capaces de tomar un momento de nuestra vida para hacernos reflexionar.

La sensación ha permanecido estos días, y pareciera como si me encontrara en una situación parecida a las que había recordado, en cierta forma quería volver a aquellas épocas en que me puse a pensar.

Tengo cierta afición por observar la naturaleza, me atraen mucho los paisajes y los atardeceres. A lo largo de mi vida he observado muchos atardeceres desde la parte de arriba de mi casa, y no me canso de hacerlo; creo que tiene una vista bastante cómoda ya que puedo ver el volcán Tacaná a cualquier hora del día (siempre y cuando no lo tapen las nubes claro está) en diferentes estados, desde aquellos azules de los amaneceres, hasta esos verdes grisáceos que va adquiriendo en los días de lluvia.

También cuento con una vista hermosa del cielo, puedo contemplar las estrellas y constelaciones siempre que lo deseo (nada más que sea de noche); y puedo ver la luna durante todo su trayecto por la bóveda celeste (me ha tocado ver a la luna y al sol a la misma hora, y es realmente espectacular).

Esa tarde era de color entre gris y azul, el viento estaba fresco, los árboles se movían al compás de éste y la luna tenía también un toque espectacular: estaba muy brillante, intensa y acompañada de algunas nubes que bien podrían estar dignamente plasmados en un cuadro de algún pintor famoso.

A las faldas del volcán, cada vez que aumentaba la hora y anochecía, se lograban notar aquellas luces de la civilización que año con año, según recuerdo, han aumentado y han logrado que cada vez que yo vea hacia allá, imagine que estoy viajando y deseo con toda mi alma poder volar. Eso me condujo a recordar cada Diciembre en que viajo, es exactamente la misma sensación. Sí, siempre he dicho alguna frase como “Esta tarde tiene cara de Diciembre” en algunas ocasiones en que estamos en otros meses, y es que a lo largo de la vida uno va relacionando ciertos aspectos que va observando, y esto provoca a veces que comparemos algunas situaciones.

Efectivamente, me parecía diciembre y esa sensación me hizo desear poner ya las luces navideñas en la casa, siempre le dan un toque majestuoso al hogar y hacen de éste un lugar aún más cálido. Claro que, al comentarlo con mi madre es obvio que pensó que lo decía como “un tiro al aire”, como sea, dejé el tema y seguí observando la tarde, los árboles, la luna y las rosas que están en el mirador (así le he puesto a esa parte de mi casa).

No dudé y saqué mi cámara fotográfica para tratar de inmortalizar el momento, lamento no tener una cámara que puede tomar las fotografías como yo quisiera; sin embargo, aún sabiendo que no podría tomar buenas fotos, hice el intento varias veces y pude sacar pocas que me satisficieran. Es bastante dramático ser apasionado de los atardeceres, de la fotografía, y no poder contar con un buen equipo para poder obtener una imagen como la observada, por eso siempre trato de recordar cada detalle cada vez que me encuentro con una tarde así...

Pongo las fotografías que tomé para que se den una idea de cómo estaba ese viernes...






















Adjunto también imágenes de la luna del día anterior.... excelente!









2 comentarios:

SrItA. mUeGaNiTa =D dijo...

Hi!

Si, yo ando de chismosa... Ya ves!

Me encanto este post!!... Hasta ahora, ha sido mi favorito =D

Y esa foto de la rosa con la luna de fondo... Wow!! me derretiste!!

APAPACHOS!!

Eduardo Robles Pacheco dijo...

SrItA. mUeGaNiTa =D:

Jejejejeje ta bien, no es malo ser chismoso jajajaja!! Me alegra que te hayan gustado también las fotos, la de la rosa... es bastante relajante...


Gracias por tu comentario XD!

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