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martes, septiembre 18, 2007

:: Mi querido Chaz... ::


Septiembre 18… ¡Qué rápido ha pasado el tiempo! Ya dentro de unos meses llega diciembre y al parecer me he adelantado un poco; pues me ha entrado la gana de escuchar música navideña mientras escribo esta entrada. Y es que, no sé si sea precisamente porque llega diciembre o es sólo la sensación de querer viajar, la que me ha hecho pensar en mi pueblo. Hace más de un año que no voy.

Generalmente cada diciembre vamos allá para celebrar las fiestas navideñas y las de fin de año. Es mágico en verdad: Abordar el autobús y viajar cerca de 18 horas para llegar al pueblo, ese pueblo que desde que tengo memoria, recuerdo siempre con mucha tranquilidad; aquel rincón que he visto cambiar cada año y que guarda tantos recuerdos de mi infancia, y sobre todo, de aquellas inolvidables épocas navideñas que he podido vivir ahí.

Mi pueblo se ubica en Oaxaca, se llama Santiago Chazumba y está a hora y media después de Huajuapam de León Oaxaca y una hora antes de Tehuacan, Puebla. Situado en la parte que marca los límites entre estos dos estados, Chazumba goza de un clima frío durante las tardes y noches, y de un calor quemante y seco durante el medio día.

Apariencia árida y con poca vegetación verde, abundan las cactáceas y las elevaciones, produciendo los famosos “cerros” o “lomas”. Su alejada ubicación de ciudades grandes y urbanizadas le proporciona una gran vista durante la noche, se pueden contemplar el cielo y las estrellas como muy pocas veces podrás hacerlo. Quedas paralizado y si vas en diciembre, te aseguro que quedarás viendo el cielo y, si llegases a escuchar la música proveniente de la iglesia (construida cerca de los años 1700), saborearás una de tantas majestuosas experiencias que recordarás el resto de tu vida.

El amanecer es frío, si te levantas temprano y logras vencer la baja temperatura, podrás salir y caminar muy bien abrigado en las calles mientras ves cómo sale vapor de tu boca, aunque estés con los brazos cruzados tratando de darte calor tú mismo. Verás cómo las casas ya no son tan tradicionales en su construcción como hasta hace unos 15 años atrás; podrás percibir el aroma de algunas flores que mucha gente mantiene en los pasillos de sus casas; podrás verás caminar a aquellos viejos de sombrero de palma, huaraches de cuero, camisa, morral al hombro y si es posible, un poco de leña cargando en sus brazos para hacer la fogata de la mañana con la cual las señoras preparan las tortillas de mano; gozarás de la amabilidad de la gente que te saluda al encontrarte a su paso sin importar que no les conozcas. Y si tienes suerte, podrás beber un café acompañado de un buen pan español o esas tremendas conchas que son más grandes que cualquiera que hayas visto. Mis favoritos son los panes de canela, deliciosos con un buen café con leche, espumoso y caliente hasta más no poder.

Verás ir y venir a gente humilde, campesina y de tan buena fe, que gustosos podrían darte alojo en sus chozas allá en “el cerrito colorado” o el algún otro lugar del pueblo. Admirarás la belleza de tan limitada flora (en cantidad), pero tan abundante en riqueza espiritual y en estética de ornato. Conocerás el árbol de eucalipto, de manzana, de zapote, de tejocote, el bambú, las parras de uvas, tal vez una que otra planta de fresa; admirarás la majestuosa belleza de las noche buenas y de los alcatraces, sin contar los pinos y sabinos que también se dejan ver.

En la tarde podrías ir a caminar sobre la barrancas que están muy cerca, atravesarlas y contemplar la diversidad de colores en el suelo y la gama en las diferentes piedras y rocas que apreciarás estando allí. Recorrerás viendo cómo es que las cactáceas se parecen mucho entre sí que podrías confundirlas, aunque realmente no sean las mismas. Verás cómo llegar hasta el “agua azufrada” para ver desde allí al pueblo mientras observas en el horizonte cómo el sol se despide por hoy, y cómo las luces del pueblo empiezan a distinguirse y a definir los límites del territorio. Escucharás aquellos camiones que pasan en la carretera y también verás señoras caminando a orilla de ésta, con falda, huaraches, sombrero, suéter y una varita para dirigir a su grupo de chivos que acaban de ir a pastar. Es posible que la veas con sus hijos, que le ayudan también aprendiendo las labores familiares que han sido herencia tradicional desde antes que nacieras.

Bajarás ya sea por carretera o monte, pero no dejarás pasar la oportunidad de ir a ver la virgen que está en una curva a la entrada/salida del pueblo; te detendrás a contemplarle un rato y aprovecharás a descansar mientras retomas fuerzas para seguir con tu camino. Cuando recién entres al pueblo olerás el rastro a pólvora que dejan los tantos cuetes que los niños están acostumbrados a quemar cuando va iniciando la tarde, esa hora del día cuando ya se empieza uno a proteger del frío y cuando ves más gente en las calles del pueblo porque habrá una posada y todos se dirigen a la iglesia para participar en la peregrinación.

Tal vez te den ganas de entrar a la iglesia, verás la majestuosa arquitectura con que fue construida y también verás cómo se adorna en las fechas decembrinas. Escucharás afuera de ella los “cuetones” y grandes cantidades de cuetes. Dentro de la iglesia, hay decenas de personas sentadas en las bancas y cerca de donde el padre da su sermón, un nacimiento en donde se encuentra la virgen María y san José; listos para ser llevados por las calles del pueblo al término de la misa, mientras se va cantando y se van sosteniendo faros, velas, silbatos y luces de bengala. Si te acercas más al nacimiento olerás el paste, esos tipos de hilo vegetal que usan comúnmente para adornas los nacimientos, y que dan un ambiente de serenidad a todo aquel que sea capaz de percibir su aroma. La iglesia ha sido adornada por las personas del pueblo y el olor en general es una mezcla de flores, lociones y cera de los cirios.

Puedes escuchar la misa y caminar con la gente para después llegar a la casa en donde se ha de recrear la posada. Escucharás a los pequeños pastores decir sus versos y a un grupo de personas entonar los cánticos alusivos a este acto. Estas mismas personas son las que tocan en la iglesia mientras la misa se lleva acabo; un sonido muy característico es el órgano, que define con exactitud el ambiente eclesiástico en cualquier lugar. Es posible que te gusten las posadas, y quedarás fascinado de la fe con que la gente del pueblo venera estas tradiciones.

Y al caer la noche, disfrutas del paisaje general del pueblo recorriendo sus calles tranquilas y viendo que la gente ha ubicado ya sus puestos para aquellos que gusten cenar a esa hora. Pasas por las calles y observas las casas adornadas con series de luces musicales y se logra ver que en el interior está el pino o el nacimiento también con luces. En cada cuadra que pasas, no te abandona el sonido de las notas navideñas.

Me gusta mucho, en verdad que sí. Recuerdo todo con gran detalle y quiero regresar pronto para volver a sentir eso, no sé si podré ir en esta ocasión, pero realmente me gustaría sentir esa brisa nocturnal que te arrulla cuando llegas a casa dispuesto a dormir, siempre acompañado del canto del viento y el susurro de los grillos.

El clima de este lugar es saludable, te llena el espíritu y te da gran serenidad, es para mí, un lugar extraordinario. Hay más que puedo contarte sobre este pueblo, pero por ahora déjame solamente decirte esto. Probablemente algún día puedas ir por allá, y si lo haces, recuerda lo que has leído... y analiza si es cierto lo que he escrito...





























3 comentarios:

Idalia dijo...

He leido este escrito 7 veces aprox. y me encanta, eres extraordinario escribiendo y sobre todo por que lo cuentas de tal forma que lo haces que uno lo recuerde y se imagine ahí nuevamente. Pido a Dios reunirnos pronto muy pronto con mamà Petra.

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Muchas gracias prima, tus palabras acentúan mi gusto y mi esfuerzo por expresarme literalmente. Hay muchas cosas que no es puesto, bien lo sabes; como aquellas idas al rancho y al "Jaguey"; sin embargo, ten por seguro que todo cuanto sé de nuestro pueblo estará aquí algún día. Ya falta poco (Menos de 3 meses y medio) para vernos, si Dios así lo destina; vete preparando porque se va a armar jajajajajaja....

Gracias por tu comentario.

Yukito dijo...

Ey! saludos camarada ^^ kiza no te acuerdes, asi que te echare la mano =D soy Yukito de "Arte y Fotografia" donde viste la foto de chazumba ke se parece mucho a la ke tienes como titulo en tu blog ^^ espero te encuentres bien y aprovechando te deseo lo mejor apra este fin de año ^^ ojala te contacte pronto por facebook y compartamos momentos, fotografias y conocimientos, en fin un saludo y mi voto para tu blog =D

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