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domingo, mayo 24, 2009

:: Las "Chapinitas" ::



Los colores de las blusas bordadas brillan entre las sombras que a paso lento son traducidas en personas caminando; grupos de tres o cuatro platican animosamente sobre cómo les fue en la casa con la patrona que les ha descubierto a hurtadillas mermando el perfume y maquillaje sin más intención adicional que el estar rebosantes de encanto y satisfacer los gustos pasionales de sus novios, que cada domingo (como hoy) han de esperarlas en algún punto del parque central (acordado ya con anticipación a base de una llamada telefónica al celular que, si ha durado media hora, es mínimo; y que fue hecha -como bien lo han planeado- a ciertas horas de la noche en que saben que tendrán el lujo de echar suspiros por el auricular porque la casa duerme y la actividad del día ha concluido) sentado, o de pie, pero vestidos con las prendas especiales para este día.

Las “Chapinitas”, son esas mujeres de talla pequeña, procedencia guatemalteca y un singular aspecto al vestirse con esas blusas bordadas y esas faldas que, supuestamente, son sólo una pieza que las envuelve dos ó tres veces por la cintura y les llega a los tobillos.

Son -tengo entendido- de las zonas indígenas cercanas a la sierra (la mayoría, la verdad no he investigado mucho sobre ellas, pero he escuchado que algunas vienen de Retahueleu) y vienen a este lado en busca de trabajo y estabilidad social -su historia está llena de pasajes dramáticos, consecuencia de conflictos y guerrillas en su país- y la mayoría de ellas (no ellos, eso lo trataré en otro post) son asistentes domésticas y hasta ahora no les conozco mala fama ni desfavorable reputación -y en realidad no lo sabría, no tenemos “muchacha” en casa y temas como estos generalmente no se conversan a menudo-.

La mayoría conserva el tradicionalismo de portar las prendas típicas, hablar el dialecto que desde el nacimiento conocieron y sonreír con esa timidez cuando están nerviosas o emocionadas. Sus facciones son muy dibujadas, el aspecto estético de sus rostros varía desde los más arraigados a las tonalidades toscas hasta aquellos un tanto más finos y de un tono de color más claro (ya la mezcla de raíces es notable, pero aún las “chapitas” de sus mejillas, permanecen intactas como el oscuro de sus cabellos).

Cada domingo se les ve pasear en el parque central (no las he visto en el Bicentenario), y esto puede que tenga su origen por allá en los años 80’s, cuando -según me contaron- empezaron los disturbios en sus pueblos y tuvieron que emprender la huída a un lugar más seguro. La frontera de México les tendió la hospitalidad y la explotación a estas personas.

La broma y el ingenio de la zona del soconusco no perdona límites geográficos y generalmente se les identifica como “enchiladitas”, “envueltitas”, “enrolladitas”, “taquitas”, y un sin fin de palabras que hacen alusión a la forma de vestirse de la cintura hacia abajo. Unas ahora ya son más modernas, influenciadas por las tendencias de la mezclilla, el tacón alto, el celular y los bolsos; aún así, mantienen sus raíces culturales y ensalzan esa picardía -o a veces seriedad, según el caso- en sus rostros inconfundibles. Son ellas un aspecto ya propio de la ciudad, y lejos de pasar sin analizarles; de vez en cuando hay que detenernos para verles también como una parte integrada del pueblo y de la sociedad económicamente activa de Tapachula, que, según parece, esa es la razón principal del porqué aún mantienen su estancia aquí y en otros lugares de Chiapas.





















6 comentarios:

Ernesto Moré dijo...

Yo he tenido sirvientas así tipo indígenas pero no son de Guatemala sino de los municipios donde hablan zotzil y son muy buenas porque no roban y nunca se cansan de hacer tantas actividades del hogar, jejeje es así como la esclavitud del siglo 21 xD pero ekis n_n

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Ernesto Moré:

Muchas culturas prehispánicas florecieron en mesoamérica, que es gran parte de la zona centro/sur/sureste de nuestro país y todo lo que corresponde a Centro América; por eso es que hay ciertos parecidos en los aspectos físicos y tradicionales que conectan a Chiapas, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Belice y Guatemala (por citar algunos nombres). La palabra “Chapina” me parece que significa “De origen guatemalteco”, sin embargo, sabemos de las raíces culturales no se delimitan por la geografía o los muros políticos vigentes en las naciones; de ahí entonces, que podamos observar mucha gente con tales características y no precisen ser de Guatemala.

No sé con exactitud la lealtad que guarden a la casa que les acoge mientras laboren en ella, supongo que se pueden observar muchos casos distintos, espero que la mayoría sean buenos.

Aunque en el siglo XXI todavía quedan rastros de esclavitud y explotación hacia el semejante, así también quedan rastros del aprecio del “patrón” por sus obreros; ergo, me atrevo a suponer que la cosa está nivelada en lo que respecta a la zona urbana de nuestro estado.

Gracias por tu comentario XD!

Ernesto Moré dijo...

xD Escribes como si fueras maestro, a mi me cuesta mucho usar palabras rebuscadas jejejeje

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Ernesto Moré:

Jajajajajajaja, bueno, debe ser porque me gustaría mucho ser uno jajajaja...

Gracias por tu comentario XD!

Dr JJ Estrada dijo...

Jajajaja, ahora persigues chapincitas el domingo eh? No es cierto, yo pasé un domingo hace no mucho por ahi y si vi algunas, que bien que pones en tu blog este atuendo que van perdiendo poco a poco cuando agarran más confianza.... Y antes de veían más, ahora las envueltitas como las llamamos acá, pues son pocas y las pocas, pierden esa identidad al poco tiempo. Es motivo de orgullo para ellas portar esas creaciones únicas, y lo hacen cuando salen a pasear, lástima que la mayoría de las personas en vez de apreciar esta indumentaria y cultura, como que las miran "para abajo" y lo mejor que a ellas ni les importa, podrían haber dicho cerca de ti cuando tomaste las fotos: mira a ese cabrón me esta tomando una pic, claro en su lengua, y tu ni en cuenta... jajaja. Buen post. Hay que mostrar la diversidad cultural y colores de nuestra ciudad, al final de cuentas es lo que aquí se ve y en pocos lugares es así.

Saludos.

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Dr JJ Estrada:

Jajajajajaja tanto como perseguirlas no Doc, sólo las espío, ja!
Aprovechando que aún visten sus coloridos trajes, les tomé fotos; pues ya van “modernizándose” y poco a poco esta vestimenta ha sido sustituida por unas más “actuales” e insípidas.

Uno de los rasgos distintivos de cualquier cultura es sin duda, la vestimenta y el significado de los elementos que intervengan en ésta cuando son portadas por las personas.

Los trajes regionales (hablando de nuestro país) son un claro ejemplo de la riqueza diversa y colorida que aún podemos observar de vez en cuando; y los trajes de las “chapinitas” (ó “chapincitas”, según se use el término) para nada son menos deslumbrantes; estoy tratando de encontrar algo que me de más información sobredicho traje y el significado de su diseño; aunque no es un diseño propio de la cultura guatemalteca, sí tal vez la más representativa en la gente indígena de allá por la sierra.

Como en todo y con todos Doc, siempre habrán y habremos de ver a las personas hacia abajo, aún no hemos llegado al nivel en que podamos valorar al prójimo como igual o por lo menos como un semejante, que no por sus raíces humildes (y puede que hasta más pura que la nuestra), su analfabetismo (a pesar de su gran fortaleza para trabajar), sus creencias (a pesar de que valoren las tradiciones y busquen fomentar la espiritualidad) o sus rasgos, sea menos que cualquiera de los demás. El día que eso llegue Doc, será porque en el mundo quedan tan pocos seres humanos que ellos mismos podrán darse el tiempo para observar a los demás; por ahora es algo difícil, y casi imposible cuando se trata de grupos con raíces indígenas. Es la realidad Doc, pero aún así es bueno tratar de hacer nuestra parte aportando nuestro granito de arena.

Sobre el dialecto que hablen, no tengo idea; lo único que más o menos recuerdo es haber escuchado algo como:

“ishquish na´jt mash kák tish eñé”

Y esta frase era usada entre dos enamorados. Por la expresión de la muchachita supongo que estaba reclamando algo al enamorado (que yacía con los ojos perdidos en la boca de ella, recibiendo su sermón).

Son escenas propias de una cultura, de un lugar y de un tiempo; y sería bueno compartir eso mientras podamos… ¿No crees Doc?

Gracias por tu comentario XD!

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