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jueves, abril 22, 2010

:: Hacia mi trabajo ::

Fuera del trabajo

Esta es la carretera que debo cruzar cinco días a la semana para dar el paso final y llegar a mi trabajo.

Apenas en la primera mitad de enero de este año aún caminaba yo a mi trabajo anterior, ese trabajo en el sector privado en donde hacía 15 minutos de camino a pie desde mi casa. Ya no más. Ahora debo despertarme hora y media antes de mi hora de entrada si deseo llegar a tiempo y siempre calculando los desfases de tiempo del transporte que diario tomo para llegar.

Y la vida dio un giro; y no detallaré lo que hacía cuando era “Eduart” y qué hago ahora que soy “El Secre” para los alumnos de esta escuela secundaria (en serio, sonaría muy pero muy presumido, y no quiero serlo -mucho- jejeje). Solo diré que no lo esperaba, que jamás imaginé que yendo siempre por la derecha, tuviera que, por impulso de grandes amigos, tomar de repente una oportunidad de un desvío y hacerla palpable. Era como si todo hubiera estado listo para que yo sólo dijera “Ahora”…

Y ahora, estoy aquí; dentro de un sistema con el que alguna vez estuve en desacuerdo (Nunca supe por qué). Y, después de mucho reflexionar y remontarme a mis recuerdos de niño, en esa etapa en donde tu padre dice desear tanto que seas lo que él alguna vez fue; me doy cuenta que a lo mejor no me aparté del sendero que concebí como mi vida; si no que tal vez estoy regresando poco a poco a donde estuve destinado a estar, según aquellas anécdotas en donde se reconocía la labor de maestro que tuvo que salir del campo a su mayoría de edad para conocer lo más hermoso que pudo hallar en su vida docente: el Alfabeto.

Y cuando me toca esperar en el camellón, a mitad de distancia entre la puerta de la escuela y la parada del transporte, quedo viendo de lejos a mi nuevo trabajo, y veo hacia mi izquierda: De dónde vengo...

Chamulapa vista 01

Y veo a mi derecha: ¿Hacia dónde voy...?

Chamulapa vista 02

Y cada día sin falta, en el camino, recuerdo que estoy apenas iniciando, que estoy en un proceso de crecimiento en donde comienzo frente a una máquina de escribir (Pero no para escribir novelas), pero al cabo de algunos años estaré frente a un grupo impartiendo mis mejores lecciones: las de la vida. Y es posible que también tenga que impartir alguna materia, pero es lo de menos; porque un buen maestro no es aquel que te mete más información en el cerebro, si no el que logra inspirar al máximo tu alma para que al igual que él, prediques con el ejemplo, tu buen vivir…

Además, con esta nueva carrera vienen nuevos proyectos; dispongo de más tiempo, de más ánimo, de más inspiración, dentro de poco de más recursos financieros; etc. Poco a poco las cosas se han de ir acomodando; falta un tramo extenso por recorrer, así que vamos desempolvando los pies porque vendrá suelo inhóspito por donde andar…

2 comentarios:

Ricardo Marin dijo...

Eduardo Ya lo decia Antonio Machado.

Caminante no hay camino se hace camino al andar...

Que sigas creciendo en este camino que todos recorremos llmado vida.
Un saludo .

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Ricardo Marin:
Efectivamente Ricardo, se hace camino al andar. Muchas gracias por tus palabras, mientras haya parque: ¡Fuego y adelante!


Gracias por tu comentario XD!

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