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viernes, junio 17, 2011

:: En la Casa grande ::

En la casa grande (19)

En la casa grande (01)

Hace 5 días, al calor del trago de un whisky Passport Scotch, nos sentamos en el video-bar que está básicamente en el sótano de la gran casona. El bar permanecía solitario hasta nuestra llegada, pero momentos después algunos visitantes más cedieron a la curiosidad tal como nosotros al principio. La única melodía que es escuchaba eran los murmullos de aquellos y nuestras tres voces platicando sobre historias de la región y la extraordinaria supuesta conexión entre una puertecita del bar y la cueva (para mí aún desconocida) de "El pico de loro", mediante un túnel que fue cavado por campesinos allá en aquella época revolucionaria en donde los saqueos eran el pan nuestro de la lucha por sobrevivir ante el sistema de gobierno vigente.

En la casa grande (02)

Debo comentar que no me resulta algo de no creerse, hemos sabido de varios túneles a lo largo del país y del mundo que atraviesan lugares con propósitos de resguardo, de comunicación, de escape, de trabajo (p. ej. Algunas minas) e incluso de escenas de crímenes y rituales religiosos que dejarían helado hasta al más temerario de nosotros.

En la casa grande (04)

El sabor a madera en ayunas nos abrió el apetito. Sé que habíamos dicho con anterioridad que desayunaríamos, pero el trayecto desde Tapachula hasta Santo Domingo fue suficiente para que el tiempo avanzara y llegáramos a la hora de la comida; además, cabe mencionar que la salida fue acordada apenas nos habíamos incorporado de la cama, casi a las 10:00 de la mañana. Lo que hacía notar que cuando dijimos “desayunar” en realidad nos referíamos a comer algo momentos después de levantarnos, pese a que en realidad ya fuera tarde.

En la casa grande (03)

Salimos del bar y luego de una inspección para elegir lugar, al final nos rendimos a la vista que ofrece la planta alta. Nos sentamos, y nos dispusimos a comer. Lima ha viajado a lo largo y ancho del país, cada referencia a los lugares que platica es una invitación a la aventura y al viaje aventurero. Estuvo gran parte en el norte, cosa que me hizo recordar un post de Ignacio Izquierdo que me hizo hacer un auto-compromiso de conocer Las barrancas del cobre.

En la casa grande (08)

La hora era la idónea, casi toda la gente que había llegado comía en la planta baja “¿Por qué?” -Me preguntaba-. No lograba concebirlo pero así era, talvez se deba a que abajo está la alberca y es apta para cuando vas en familia y en ésta hay niños. El viento se filtraba por las ventanas de madera, y tales ventanas dejaban a la vista cercana gran parte del edificio con su estructura arquitectónica y los beneficios de mantenerla en constante mantenimiento; mientras que a lo lejos se vislumbraba gran parte del ejido, con sus casas, su vegetación y sus fronteras delimitadas por manchas blancas de urbanización en medio de un mar verde de vegetación.

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En la casa grande (06)

Para cuando terminamos de comer, subimos al museo. He estado ya aquí en este lugar algunas veces que uno pensaría que me he acostumbrado ya; pero lo cierto es que cuesta afirmarlo, porque cada vez me dan ganas de subir y ver, y ver nuevamente lo que recuerdo que está ahí. Y, ya sea para bien o para mal, todo está ahí; ubicado en la misma posición y luciendo las mismas condiciones que la vez pasada que les he visto. Y entonces ocurre el déjà vu, y la sensación de detención del tiempo recae en mi mente.

En la casa grande (09)

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En la casa grande (17)

Salimos y bajamos a ver el exterior de la casona, sigue manteniendo su belleza después de tanto tiempo y de ser, según alguna referencias, probablemente uno de los lugares en donde Adolfo Hitler vino a resguardarse un tiempo en la época de la Segunda Guerra Mundial, por allá de los años 40’s. Hay varias historias respecto a esta casa, uno no puede dejar de poner atención cuando hay alguien quien las cuente...

En la casa grande (18)

En la casa grande (21)

En la casa grande (20)

Luego de salir de la Casa grande, estuvimos un rato en las afueras, cerca de un Beneficio que aún, a pesar de los años, sigue en funcionamiento en la época de cosecha de café, pero que por el momento estaba cerrada.

En la casa grande (24)

En la casa grande (23)

De ahí nos dirigimos a Unión Juárez buscando saborear un cafecito en el parque, pero ¡Oh, sorpresa! La lluvia apenas nos permitió subir por la carretera, pues llegando no nos dejó ni salir del auto. Postergando el cafecito, nos regresamos y pasamos a comer (ya que ya no llovía por tales rumbos) unas frutas en el camino, luego a Tuxtla Chico a comprar algo de pan (muy famoso por acá, ya que es particularmente delicioso) y finalmente a Tapachula, ahora sí, a saborear un cafecito con el respectivo pan.

En la casa grande (25)

Ya para la noche, nos despedimos; era hora de dormir y planear el regreso de nueva cuenta a nuestras actividades entre semana: Trabajo y más trabajo; esperando nuevamente el abrazo libre que brinda nuestro fin de semana…

¿Cosa más bella no?

En la casa grande (05)
Para Jorge y Diana, y su paciencia con este espíritu chocarrero...

2 comentarios:

Ernesto Moré dijo...

Donde es ahí?, creí que era Japón por la arquitectura de la casa XD

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Ernesto Moré:

Es en un ejido del municipio de Unión juárez, aquí en Chiapas; cerca de Tapachula, pasando por Cacahoatán y Tuxtla Chico. Sí, aparenta un estilo similar a las pagodas, pero es alemán el estilo =D. Aquí hay un poco más de información:

http://www.colegiomexsur.edu.mx/cs_sdom.html


Gracias por tu comentario XD!

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