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martes, mayo 15, 2012

:: Macrofotografía en Miguel Hidalgo::

Mayo 13, 2012 (07)

Bitácora del mochiviajero de Mayo 13, 2012: Nublado amaneció el día, y así permaneció durante casi toda su duración. El clima era perfecto, la motivación la adecuada y el destino ideal: Iríamos a Tuxtla Chico para encontrarnos con quien sería nuestro guía en esta ocasión: Carlos Casillas, ya conocido de mucho tiempo atrás de Sai Kun y quien nos esperó pacientemente en el kiosco del parque. Destino: Indeterminado con exactitud. Con anterioridad se habían puesto en complicidad Sai y Carlos para formular el crimen perfecto: Deambular en un poblado llamado Miguel Hidalgo en las colindancias con Tuxtla Chico para apreciar el entorno y ejercitar los pies y los ojos y ¿Por qué no? El espíritu en medio de esas zonas en donde sólo oyes tu propio sonido y en donde todo es verde.

Mayo 13, 2012 (03)

Iniciamos la caminata hacia el poblado, y luego de platicar sobre muchas cosas y pasar al lado de un terreno lleno de árboles de hule, pude conocer un ave bastante rara e imposible para mí en este viaje de fotografiar (pero llegará la ocasión, ¡Cómo jijos no!). Su bella particularidad además de los colores variados (azul, verde, rojo y algo de amarillo oscuro) radica en su cola: Después de la cola emplumada convencional de toda ave voladora, se prolongaba lo que parecía ser una fitopluma o bien, un plumón pero con un raquis bastante largo. Nunca había visto algo similar. Imaginen mi sorpresa y fascinación de experimentarlo.

Mayo 13, 2012 (05)

Caminamos por senderos carreteros, cruzamos puentes, conversamos de temas muy interesantes de cierto toque polémico respecto al lugar y la serie de eventos misteriosos que encierran sus terrenos, desde apariciones fantasmales hasta descubrimientos milenarios en potencia; toda una gozada de caminata. Luego de adentrarnos por veredas, llegamos al río y nos sumergimos en sus aguas.

Mayo 13, 2012 (04)

Pero, debo aclararles, que ya de regreso, con el cuerpo un poco cansado y con la humedad en la piel, fuimos sorprendidos por cientos de ojos diminutos incrustados en cuerpecillos coloridos que resguardaban y protegían el bosque y los altos y medianos pastos de color verde vivo. Sin duda, encontrarnos con esta “insectopía” -dijera Nahiely- fue lo mejor del mochiviaje; y, dispensen ustedes la variedad tan limitada de ejemplares capturados en fotos, es que no sabíamos que nos veríamos invirtiendo mucho tiempo con algo tan pequeño y tan bello, además de que la tarde iba cayéndonos encima avisándonos de la pronta oscuridad.

Mayo 13, 2012 (01)

Mayo 13, 2012 (09)

Mayo 13, 2012 (11)

Mayo 13, 2012 (12)

Mayo 13, 2012 (14)

Mayo 13, 2012 (15)

Pero... ¡Alégrense viajeros! Que esto es sólo una muestra de toda una variedad extensa y exquisita de vida en miniatura, de insectos tan coloridos como sorprendentemente inquietos (que han entrado ya en mis proyectos para fotografiar), de todo un mundo maravilloso que sólo puede ser apreciado con la magia y precisión de la macrofotografía…

Mayo 13, 2012 (13)

A Carlos, por ser un anfitrión admirable.

Puedes también ver la pespectiva de Sai en este mochiviaje...

Con gusto, les comparto la galería:

2 comentarios:

R. Isaí López Mérida dijo...

Buenas fotos en cuanto pueda comprare equipo para ese tipo de fotografía es algo que siempre me ah llamado la atención y es algo maravilloso el mundo de los insectos también es fascinante.

Eduardo Robles Pacheco dijo...

R. Isaí López Mérida:

¡Gracias! Vale la pena probar con las lentillas inicialmente, para ir calando el pulso y la mira, son equipo de uso rudo y de batallas, y así luego hacerse de algo más dedicado y PRO. Hay un mundo allá afuera, dicen... Pero ignoran que también hay otros por doquier :)

Gracias por tu comentario XD!

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