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sábado, septiembre 01, 2012

:: Chazumba: Lunes ::

Chazumba, Agosto 2012 (95)

Me incorporé temprano, a tiempo para sentir el frío de la mañana y estar de pie un rato recibiendo la ventisca mientras un poco de vaho hacía frente desde mi boca al susurro del viento que aún guarda la melodía tonal de la noche anterior. Nuevamente sin chamarra, con un par de huaraches y con las manos un poco tensas por la temperatura; y la cámara, siempre acompañando a este fiel mirador de las cosas que suceden alrededor.

Chazumba, Agosto 2012 (96)

Chazumba, Agosto 2012 (97)

Al final de la escalera que también es básicamente un corredor, se halla el fogón, la pequeña cocina típica en donde se cocinan sobre un comal grande, a fuego de leña, artesanales tortillas y también pueden hacerse, entre otras cosas, las memelas, las tetelas o un buen atole de granillo o frijolitos martajados. Y en el interior de esta construcción cuyo aspecto se ha mantenido por más de una década, alumbrada con la luz que se filtra desde el exterior y que se mezcla con el humo que desde el interior se produce; en una especie de destello luminoso y cálido al son de los buenos días, está mi mamá Petra, cuya importancia en la familia radica en la etimología de su nombre, siendo desde hace mucho, incluso antes de mi existencia, la piedra sobre la cual se han establecido nuestros principios y nuestro arraigo hacia las tradiciones y raíces Oaxaqueñas. Desayuné ahí adentro, no es raro; se prefiere mucho más, es más íntimo, más familiar, más solemne. No hay oportunidad que se deje pasar, así, sin rodeos. Hay ocasiones en que uno de los propósitos más intensos de ir ahí es, precisamente, desayunar al calor del fogón.

Chazumba, Agosto 2012 (99)

Chazumba, Agosto 2012 (100)

Chazumba, Agosto 2012 (101)

Antes de preparar mi regreso al día siguiente, aproveché a comer una granada crecida en la casa y a degustar una pitahaya para hacerme nuevamente del sabor de la casa. Para luego del medio día, después de la comida (un excelso mole que te levanta el ánimo y glorifica el espíritu) acompañé a mamá al rancho, aquel lugar que hacía tiempo no visitaba, y que de niño recuerdo como uno de los lugares más extraordinarios que he pisado. El camino había cambiado ahora, siendo otro el rumbo para entrar, pero que llevaba al mismo destino. Caminando un poco por carretera y adentrándonos al llano luego de cruzar el puente de ese río tan simpático, recorrí el nuevo sendero, hasta dar con el rancho. En este mes, como he dicho, la vegetación se presenta un tanto más verde y viva que en otros meses, lo que sin duda se refleja en los paisajes que uno puede descubrir a medida que camina.

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Chazumba, Agosto 2012 (103)

Chazumba, Agosto 2012 (104)

Entre pláticas referentes a la familia y a cómo han cambiado ciertas cosas en el pueblo, llegamos. La milpa estaba creciendo y algunos frutos aún podían verse. Ese pasto rojizo seguía reinando en estas partes de la tierra, dando un toque algo ajeno a lo ya acostumbrado, y a la vez agradable. Todo encajaba de manera colorida, incluso el volar de las mariposas se veía con más energía y espontaneidad que antes ¿Por qué hasta ahora pude verlo así? Bueno, basta de refutaciones, y agradece que lo estás viendo ahora Robles.

Chazumba, Agosto 2012 (105)

Chazumba, Agosto 2012 (107)

Chazumba, Agosto 2012 (109)

Los árboles y los zacates no eran pálidos ni parecían de lejos ásperos; hasta el mezquite con esa piel curtida que se desprende en gajos fácilmente y que a su vez desprende ese aroma a resina fresca, y cuyas ramas caídas sin miramiento se van a la leña directamente antes de preguntarse qué hacer con ellas, se veía colorido, lleno de vida, altivo y fresco.

Chazumba, Agosto 2012 (110)

Chazumba, Agosto 2012 (112)

Chazumba, Agosto 2012 (119)

Estuvimos algo de tiempo mientras esperábamos que la tarde le diera un toque dorado al paisaje, que fue el momento en que regresamos; en lo que sucedía cortamos algunos chiles y vimos cómo algunas plantitas van creciendo luego de que en ciertas ocasiones anteriores se afirmara que había caído una intensa helada, dejando a la mayoría de ellos quemados, pero aún fuertes para resistir las inclemencias del clima y lograr poco a poco restablecer sus raíces. Para cuando regresamos, la tarde iba ya cayendo, y las horas en el pueblo iban ya mermando. Esperé con ansias que para la noche no estuviera tan nublado como la noche anterior, porque entonces no podría siquiera ver nuevamente ese cielo estrellado que me recibió a mi llegada.

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Chazumba, Agosto 2012 (123)

Chazumba, Agosto 2012 (125)

Para mi sorpresa, el cielo estaba despejado, y desde afuera de la casa pude ver cómo poco a poco las estrellas aparecían, y la noche cada vez se hacía más intensa; la vía láctea entonces me regaló una sonrisa, e intenté plasmarla en una fotografía. Mi tío me llevó entonces al lado opuesto del lugar al que fuimos la noche anterior, fuimos a la Ermita.

Chazumba, Agosto 2012 (129)

Chazumba, Agosto 2012 (131)

Chazumba, Agosto 2012 (133)

Y ahí vi el cielo majestuoso que protege y cuida nuestro pueblo, a nuestra familia y a nuestros amigos. El frío era intenso, pero cálido, y a medida que avanzaban las horas y los minutos, la vía láctea parecía postrar su manto sobre Chazumba, y todo se veía hermoso delante de ese fondo negro que muchas veces le consideramos vacío, pero que en realidad existe para que las estrellas resalten sobre él y puedan brillar tan intenso que podamos verlo y detenernos a experimentar la sensación de grandeza, y de pequeñez. Esa noche dormí complacido, en paz, tal como creo que el lugar lo hizo, que lo ha hecho y lo seguirá haciendo, debajo de esa enorme serie de luces que roban nuestro aliento y alientan nuestro sueños.

Chazumba, Agosto 2012 (134)

Chazumba, Agosto 2012 (135)

Chazumba, Agosto 2012 (136)

Para la mañana siguiente, todo estaba listo, dejé el pueblo a mediodía, con una sonrisa en mi rostro y con una nostalgia de no querer hacerlo, sin embargo, el viaje debería continuar, por ahora, ya a casa… Para guardar esta experiencia en mi corazón, junto con los demás recuerdos...

Chazumba, Agosto 2012 (138)

A mi mamá Petra, autora de muchos de nuestros mejores momentos.

Con gusto, les comparto la galería:

2 comentarios:

rashteco dijo...

Que increíbles fotografías tomaste amigo! =)

Eduardo Robles Pacheco dijo...

rashteco: Muchas gracias, los motivos bien dan para eso y más :)

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