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domingo, mayo 13, 2018

:: En Boca del Cielo ::

Boca del Cielo (01)

Viernes, 24 de Noviembre del 2017. Habían pasado unas pocas horas después de darme cuenta que ya había anochecido, pese a que iba muy pendiente por ir manejando, supongo que me perdí en medio de la plática de Hugo, y sobre todo porque hablábamos de llegar a nuestro destino. Cuando llegamos por fin, no le apreciamos mucho de noche si a apariencia se refiere, pues la oscuridad apenas permitía distinguir el panorama completo. Nos ocupamos en dejar encargado el auto, y una vez tomando nuestras cosas, abordar una lancha que nos llevaría muchos cientos de metros hacia el Oeste para llegar a la bocabarra.

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Una vez llegando a la boca barra (en un punto en donde al bajar de la lancha de encuentras con un restaurante que además provee del servicio de renta de cabañas) nos dirigimos a rentar un espacio y a colocar nuestras cosas; teníamos el propósito de que aún siendo ya de noche, intentaríamos pescar. El pueblo quedado atrás, separado por el agua, se distinguía gracias a las luces de las viviendas y de algunas embarcaciones que en la lejanía permitían confundirse y crear un paisaje de destellos cuyo reflejo alargado en el agua daban la impresión de estar alejándose más.

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Preparadas las cosas, caminamos hacia el mar para ver si podíamos pescar; no era una tarea fácil maniobrar a oscuras con viento que es capaz de enredar los hilos de pesca, o calcular dónde habría caído la carnada una vez lanzada desde la caña, por lo que desistí de intentarlo después de un rato y aproveché la oscuridad un poco para captar estrellas. Para ello regresé a las zonas de las cabañas, la vista al cielo desde abajo de las palmeras proveían a las escenas de una narrativa  armoniosa, calmada, sin prisas; casi como si el tiempo avanzara poco a poco sin intención de hacerse notar, pero que erraba en su propósito ya que el montón de estrellas formando constelaciones abrazaba a las siluetas de estos cocoteros apagados, danzantes apenas perceptibles; provocando la ilusión óptica de pensar que había espacios oscuros en el cielo con forma de plumas gigantes.

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Y venía la escritura mental, el descubrimiento de patrones estelares dibujando letras y palabras en el cielo, ensayando líneas imaginarias con sólo determinar los puntos luminosos por donde éstas habrán de pasar; inventar constelaciones, dibujar un rostro con todos esos astros y plasmarlo en un sector del cielo; perderte en esa imagen, en ese sueño, y admirarle pensando miles de situaciones hasta que el sueño acaba por vencerte.

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El siguiente día despertó con el sonido de la mar, con ese sonido abrumador lejano que de cerca se oye como brisa y golpes, como chorros de agua chocando con la arena; mientras a lo lejos quién sabe de dónde, se escuchaban suaves los rugidos del mar. Ahora todo tenía forma y color, se apreciaban bien las cabañas, la arena, las casas, las lanchas, los animales y el hermoso paisaje que separaba la bocabarra del pueblo; coronado por unos cerros verdes que por efecto de la luz solar matutina incorporaban un tono azul grisáceo a sus vestidos y una bruma que no permitía distinguir los bordes del relieve.

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El sonido del agua imperaba, con su música natural naciente de las pequeñas corrientes que, chocando con la arena de la bahía, provocaban la danza continua de las lanchas y botes amarrados que permanecían en la orilla; un sonido fresco, revitalizante, cómico y siempre parlanchín; un golpeteo musical provocado por los elementos. Regresé a las mesas a degustar un café; luego de desayunar y listos para emprender la travesía de la pesca, caminamos hacia donde está la boca barra, esa abertura que separa dos cuerpos largos de arena y que deja pasar a través de sí una mezcla de agua que viene y va, de agua dulce y salada, de agua de manglares y agua del océano. Nos habían dicho que sería un buen lugar ahí precisamente por el flujo de peces en el agua a través de esa relativamente estrecha abertura, por lo que nos dirigimos con las cosas de pesca hacia allá.

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Al llegar, me di cuenta que además de ser un lugar recomendado para pescar, era un lugar adecuado para poder observar el panorama casi completo del lugar; en ese límite entre la arena y las corrientes de agua intercambiándose mutuamente se podía ver alrededor un paisaje de naturaleza bastante limpio, apenas con indicios de presencia humana (que no era otra cosa que una palapa para resguardo de los visitantes que llegaban a ese punto de la barra) en un radio bastante amplio. Desde que empiezas a acercarte a la bocabarra puedes tener en tu campo de visión tanto al océano pacífico de tu lado izquierdo y la zona de manglar y montañas de lado derecho, es una imagen muy bella; ver dos estilos de naturaleza en una misma escena.

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Preparamos las cosas para pescar, pese a la hora del día y a la luz del Sol directa; al cabo, no es como que tuviéramos muchas expectativas de atrapar algo, más era por la aventura y por disfrutar de un momento de relajación. Y los elementos lejanos ayudaban a que eso fuera posible: El mar, la brisa, el agua salvaje de un lado y del otro muy calmada, las formas y colores de las montañas a lo lejos; que para este momento ya son distinguibles casi en su totalidad, las lanchas en su travesía hacia la actividad de pesca en alta mar; las aves como garzas, gaviotas (en su mayoría), pelícanos y demás especies sobrevolando el agua tranquila mientras que alguna garza más audaz prefiere estar en el lado del océano para atrapar algún pez, o quizá simplemente para lavar su alas. Todo ello aportaba un ambiente de relajación y silencio para poder pescar, o simplemente descansar.

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Y de cerca, el espectáculo continúa; tan sólo la pared de arena que permite que la palapa se alce algunos metros sobre el suelo es ejemplo de ello: Capas y capas de color con diferencias leves que indican una erosión bastante notoria pero apenas tomada en cuenta, y que permite pequeñas cascadas de fina arena que dibuja grietas verticales en la pared, provocando un patrón que da la impresión de observar desde una perspectiva en picada y lejana, a Petra, la ciudad de piedra en Jordania. No es que realmente sea similar estrictamente hablando, pero sí provoca que venga a la mente tal comparación debido a las formas caprichosas que a veces dan a pensar que fueron esculpidas a propósito, sobre todo cuando dichas formas conviven con pequeñas cuevas de crustáceos que, buscando resguardo, han optado por este lujoso vecindario para disfrutar de la tranquilidad que les permita sobrevivir.

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Pero eso ha sido dentro del área céntrica de la arena, donde al agua no ha llegado aún, o bien, donde tocará dentro de varias horas. Hay una zona más cerca al mar que sigue siendo dominio de la arena, pero que debido a la marea debe compartir terreno con el pacífico; y entre decidir quién de los dos habrá de ocupar dicha zona al final del día, quizá prefieran compartir el espacio y dar pie a formar pozas de marea que disfrutan de una apariencia increíble (como observar desde el aire una cordillera en algún desierto) y cada una, a pesar de las similitudes entre sí, muy diferente a las demás. El trabajo del paso del agua por la arena, y su estancamiento junto a sedimentos orgánicos, crea escenarios que te hacen pensar en estar viendo algo que puede parecerse a algo muy enorme, de dimensiones extensas; o bien, a algo muy pequeño, como el interior de alguna célula o el tejido de algún organismo. Y dispones de tiempo para verlas con detenimiento, al menos hasta que la marea empieza a subir.

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En el lado del agua tranquila, tan tranquila que un pequeño cardumen puede verse nadando cerca de la orilla, también pueden observarse espectaculares imágenes, aunque no necesariamente cerca. Además de los pequeños peces nadando en grupo, y algún crustáceo despistado que regresa a su casa luego de notar nuestra presencia, las aves son de los animales que suelen verse por acá; pero llega un momento en que los peces se ocultan, los cangrejos se esconden y las aves siguen su camino porque ya ha pasado la hora de pescar. Inclusive nosotros lo sabemos, la tarde ha caído y ahora las probabilidades de pescar son menos que antes, que de por sí eran casi nulas. Pero cuando todo el mundo se ha ido, el agua, la arena, el cielo y las montañas permanecen, esperando por el tiempo, esperando por la marea, esperando por la noche.

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Y el ambiente va tomando muy levemente ese tono amarillo solar, ese tono que avisa que ya es tarde, que advierte que pronto la temperatura bajará, que el viento será más intenso y que los zancudos empezarán a aparecer; avisándonos que por ahora, ya es tiempo de regresar a las cabañas y preparar todo para el regreso. No obstante, el espectáculo permanece cambiándose poco a poco la tonalidad de la tarde, y lo mejor, suavizando la luz para provocar un maquillaje excepcional en las fotografías. Ahora, con el arrebol en el horizonte, Boca del Cielo adquiere un aire diferente, más nostálgico, más callado en general; pero manteniendo ese sonido infinito del agua al moverse, esa especie de poesía natural que acompaña a pescadores y a todo aquel que habrá de cruzar por aquí. 

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Sí, cruzar, eso es lo que se hace: Al caer poco a poco el ocaso tomamos la lancha que nos llevara de vuelta al muelle del pueblo, allá donde varias lanchas permanecen estacionarias mientras apenas se logran ver tres a lo mucho transportando personas. Una convivencia armoniosa, al menos en este día que parece ser que hay actividad moderada sobre el agua, lo que ter permite seguir disfrutando apaciblemente de la puesta de Sol, de la caída de la noche, de los últimos destellos de este buen lugar, antes de despedirte y regresar a casa.

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Con gusto, te comparto la galería:

lunes, marzo 26, 2018

:: Con los Halcones en Villaflores ::


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Sábado, 03 de Marzo de 2018. Tan sólo con una casa de campaña, una cámara con su funda y una piernera con 4 cierres para llevar cosas menores (Celular, cargador, dinero, cepillo de dientes, pasta dental, pastillas, etcétera) me subí a la motocicleta de Hugo antes del amanecer para irnos a Huehuetán. El plan era que a partir de las 06:00 de la mañana nos reuniríamos con los demás miembros del grupo "Halcones del asfalto", un clan de motociclistas recién formado en el que Hugo participa liderando a los demás en el camino, para irnos hacia Villaflores a un evento denominado Moto Fest Frailesca 4a. Edición, teniendo como anfitriones a Los Vencedores de La Frailesca.

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Luego de una espera prolongada en una de las gasolineras de Huehuetán, los que faltaban llegaron; y al estar todos listos y habiendo ya platicado el plan de la ruta a seguir y las distancias a procurar entre cada uno de las motocicletas en el camino, nos pusimos en marcha siendo alrededor de las 08:30 de la mañana. Para llegar a Villaflores tomaríamos la ruta por Motozintla, así que debíamos dirigirnos hacia allá en primer lugar.

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Me tocó subirme a la motocicleta de Denilson, él manejó mientras yo me dedicaba eventualmente a fotografiar el camino, a los compañeros y al paisaje. La mayoría del tiempo nos mantuvimos cerca de las demás motocicletas, por cuestiones de seguridad es un aspecto muy importante a tomar en cuenta cuando se sale en grupo. Nos tocó ver un deslave casi a la altura de la comunidad Belisario Domínguez (Motozintla), fue leve afortunadamente, de manera que no pasó a mayores.

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Algo constante en la carretera fueron las curvas. Además de que las condiciones de la carretera no eran las mejores, la velocidad se veía moderada debido a las muchas curvas que posee todo este camino; a pesar que representó un factor de retraso, personalmente me permitió procurar mejores encuadres a una velocidad austera estando encima de la motocicleta. Llegar hasta el mirador de Motozintla en motocicleta fue algo que no había hecho, y la verdad me sentí muy bien. Al llegar tomamos un ligero descanso antes de proseguir en el camino, aún faltaba mucho por recorrer.

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Continuamos por la carretera llena de curvas y algunos baches, admirando un paisaje mezclado entre montaña y desierto, como si estuviésemos atravesando la ruta de "El camarón Yautepec", sólo que aquí viendo cómo eran cubiertas las cimas por las nubes de la mañana, un paisaje digno de fotografiarse; hasta que llegó el momento del desayuno y nos detuvimos a comer y a estimar el camino y tiempo que faltaban por recorrer, a preguntar cuál era la mejor forma para llegar Villaflores y por qué puntos habríamos de pasar primero. El siguiente punto a buscar: La Concordia, Chiapas.

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Al ir dejando atrás el camino, el paisaje fue dejando atrás las montañas y los cerros, y ahora mostraba llanuras y relieves moderados si los comparamos con una montaña; y la vegetación lucía un poco seca por partes, hasta que poco a poco se iba viendo más verde en el próximo horizonte ¿El motivo? Quizá era porque nos estábamos acercando cada vez más a la presa de La Angostura.

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No sólo nos acercábamos a la presa, sino que además la íbamos a atravesar. Esto no lo sabía, lo supe cuando vi que el camino terminó y sólo teníamos agua frente a nosotros. Resulta que para continuar el camino se tiene que atravesar dos veces la presa La Angostura, y la única manera es usando el transporte llamado "Chalán" (Estructura metálica en el que se suben los carros y es empujado por el motor de una lancha). Así que tuvimos que esperar a que "El Chalán" regresara del viaje que estaba haciendo, para poder subirnos en él y atravesar la presa.

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Cuando el Chalán por fin llegó esperamos a que bajaran los vehículos que venían en él, y nos subimos nosotros. Sobre el Chalán se pueden comprar golosinas y bebidas para enfrentar el calor, la sed y el hambre, mientras disfrutas el lento paseo hacia el otro lado de la presa y te deleitas con el paisaje que te ofrece; no esperaba esto en el viaje, vivirlo fue algo nuevo para mí. Y lo curioso, más adelante habría que hacerlo de nuevo. Para cuando llegamos al segundo punto en el cual también se habrá de atravesar la presa, pudimos notar la construcción del puente atirantado "La Concordia". La magnitud del puente impresiona, y aún se ve chico en medio de la presa; y mucho más pequeño desde fuera de ella, apenas la apariencia de unos postes y ya, pero seguramente cuando esté terminado se verá mucho más imponente.

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Una vez dejando atrás la presa atravesamos La Concordia, Chiapas, y una vez dejando atrás la Concordia, nos despidió el Cristo Pescador (33 metros de altura, ubicada en el cerro "El Raspado" a 200 metros de altura) desde el punto más alto al salir del municipio. No sabía que había una estatua así en la Concordia, me impresionó mucho.

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El primer principio o regla que tienen los "Halcones" es "Ayudar al prójimo en carretera"; lo cual hicieron ya estando cerca de Villaflores, cuando a un par de motociclistas les falló una motocicleta. al verlos a orilla de carretera, el grupo se detuvo y les brindó la ayuda necesaria para que pudiera continuar en su camino, una vez resuelto el problema, nos despedimos y cada quien siguió su rumbo. He aquí una gran importancia de cargar con herramientas siempre en carretera; pues no siempre hay que hacerlo en que uno mismo lo habrá de necesitar.

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Mucho antes de llegar a Villaflores se empezó a hacer notoria la región de La Frailesca (región económica y cultural que se caracteriza por su alta producción agrícola y ganadera por lo que se le considera el granero de Chiapas) al poder ver sus paisajes verdes y planicies con relieves lejanos, sus tupidos pastos y los animales dentro de cada rancho a ambos lados de la carretera. Cuando llegamos a Villaflores supimos que habíamos llegado a nuestro destino con bien, con dos o tres paradas forzosas en el camino debido a algunas fallas en las motocicletas pero nada que no pudiera arreglarse ahí mismo. Al fin habíamos llegado al Moto Fest.

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Una vez registrados aquellos que desearan (y pagaran) para entrar a la rifa de dos motocicletas, entramos a conocer el lugar.  Es la primera vez que veo tantas motocicletas en vivo; para los conocedores fue un desfile de marcas, motores, velocidades, modelos, diseños, precios y accesorios; no sé mucho de motocicletas (de hecho, nada) pero sí me di cuenta que mucha gente sí, y estaban ahí reunidas muchas de esas personas; con sus motocicletas estacionadas y hasta casa de campañas ya alzadas; al menos en la parte de afuera, mientras que adentro, la fiesta ya había empezado: Había venta de tacos, cervezas, aguas, caguamas, accesorios, cascos, playeras; y mucha gente reunida. En una parte se mostraba una lona con todos los logotipos de los "clanes" que se habían registrado, ignoro si todos llegaron, pero ahí en la lona aparecieron todos. Gente de todas las edades y estilos se habían reunido en este lugar, eso se me hizo muy interesante.

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Hubo juegos de sillas, retos de baile, entrega de reconocimientos a los líderes de cada "clan", ceremonia de iniciación a un nuevo miembro de "Los Vencedores", peleas de box, música en vivo, alberca, rifa de motocicletas, todo eso mezclado con quizás centenas de motocicletas estacionadas afuera sosteniendo chamarras, cascos y demás accesorios sin el riesgo de perderse.

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Para el momento de la cena salimos a rodar un poco por la ciudad hasta hallar un lugar para comer tacos, una vez todos satisfechos nos regresamos a la Quinta para ver un poco más de la fiesta y descansar, pues el viaje fue de horas y aunque quizá no haya sido mucho tiempo o distancia, sí que me cansó, y me dejó adolorido de las posaderas. Así que luego de la digestión venía la hora de descansar para el día siguiente temprano regresar, o al menos así había quedado el plan.

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Para cuando amaneció, la niebla fresca nos detuvo un buen rato antes que decidiéramos montar las motos ya para salir, así que de haber planeado salir a las 06:00 de la mañana, salimos a las 09:30, y hasta eso a buscar algo para desayunar para ir durante el viaje con algo en el estómago y procurar no detenernos a medio camino a comer y tardarnos. 

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Llegamos al mercado, y luego de un café y un desayuno; proseguimos con el regreso, faltaba ahora solamente pasar a la gasolinera a cargar gasolina, checar llantas, verificar que todo iba en su lugar; y ahora sí, emprender el regreso pero no por la ruta que tomamos anteriormente, ahora se trataba de regresar por otro rumbo; se trataba de regresar por la carretera costera, de dibujar un circuito hacia Tapachula, y así determinar cuál de ambas rutas es mejor según lo que se busque. 

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Ambas rutas tienen su encanto, permiten disfrutar del viaje en motocicleta de una manera formidable.

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Con gusto, te comparto la galería:
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