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lunes, marzo 26, 2012

:: En la casa de “El Higo” ::

La Casa de El Higo (09)

30 de Julio de 2011. Los cocopaches parecían no ser la única fuente de mi sorpresa en ese día, conste en el acta de mi vida; algo magnífico faltaba por mostrarme el atardecer. Antiguas referencias orales ya de décadas atrás por parte de mis primos hacían eco en la voz de mi tío Jaime. Me preguntó si ya había ido a “El Higo” a lo que respondí con una apenada seguridad de conocer el lugar. ¡Qué va, robles! Que si bien apreciar magnánimos ocasos en las lomas de esa geografía tienen su valor atesorado muy en tu interior, aún te faltaba ver un aspecto más de tantos de este peculiar lugar, menos mal que te avisaron sobre este paraje a tiempo...

La Casa de El Higo (02)

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Llegamos a una hora en que la iluminación era adecuada para vislumbrar la lejanía y cercanía del terreno, el clima aún no se dejaba caer en su intenso frío y las pestañas no mostraban incomodidad por el choque del polvo y los moscos del camino. Nos detuvimos en un punto en el que el panorama realmente abrumaba en modestia su belleza, era una bofetada a la antipatía que muchos muestran hacia estos lugares mágicos de Oaxaca, yo la acepté con humildad, pese a que nunca he subestimado los colores espirituales de mi tierra. El carrizo tronaba con el golpeteo del viento en la estructura de aquella casita hecha quizás para los chivos, esa casita que con su tejado era la viva imagen de una pintura pero vuelta realidad. Aparecía en el paisaje así de imprevisto, y tomaba un protagonismo no tan efímero como la mayoría de los viajantes que solemos venir de vez en cuando por estos sitios.

La Casa de El Higo (03)

Camino arriba y a escasos metros de ahí detuvimos el paso sin pensar que nos mantendríamos por mucho rato. Vimos la casa que me había mencionado mi tío horas antes, y no dudamos en pedir acceso; por fin habíamos llegado a donde tantos años atrás no pude hacerlo. Mientras mi tío platicaba con el señor (cuyo nombre no recuerdo y cuya anotación perdí junto con la libreta en donde lo apunté) observé la casa desde varios ángulos y pude ver lo especial de este lugar, y el por qué muchos visitantes —como después confirmó el dueño de la casa— vienen de varios lugares a conocerla. Es realmente un lugar lleno de creatividad y belleza en medio de los cerros de este valle mixteco.

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Toda la casa fue construida a mano, sin ayuda o intervención de algún “especialista” o arquitecto; solo la creatividad del Don ha tenido que ver en el alce de esta casa. Tiene un estanque cerrado que no permite la filtración del agua y se alimenta de la escasa lluvia que suele caer por aquí. La humedad de esa parte de la casa permite que varias plantas puedan sobrevivir a su alrededor y crecer con libertad por los muros y costados, a través de los años se han esparcido sin problemas y han permitido que el lugar se mantenga fresco y que el agua no se vaya, en realidad no consumen mucha de ésta.

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“Mi padre me heredó esta parte de la tierra. Estaba todo irregular pero no tenía por qué construir en otro lado si aquí es mío, poco a poco fuimos cortando el cerro para hacer un plano. Cuando lo logramos vimos que mucha piedra y tierra habían sido amontonados, toda esa sobra ya estaba fuera, disponible, así que en lugar de comprar material para construir mi casa elegí tomar eso que ya estaba ahí nada más. La tierra es buena, todo te lo proporciona, si nuestros antepasados pudieron construir grandes cosas tan sólo con lo que la tierra les dio, no veo por qué nosotros no podamos hacer lo mismo”.

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A esta flor le llaman "Siempreviva".

En la parte del patio ha sido construida una de las habitaciones principales de la casa, todo desde abajo y con recursos meramente del lugar, cada piedra ha sido colocada por el dueño siguiendo un diseño que ha permanecido en su mente desde el principio, con algunas modificaciones que se ha permitido escuchar de algunos que han venido hasta aquí y le han expresado su opinión sobre cómo podría mejorarse la casa.

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“Algunos vienen y me dicen: ¿No ha pensado en colocar esto por aquí? ¿Y si deja un espacio aquí para que entre el aire? ¿Qué opina de conectar esta habitación con la otra por medio de…?” Y así poco a poco fui tomando ideas de la gente y coloqué algunas cosas. Una vez alguien me dijo que por qué no incrustaba piedras de esas que la gente patea en el camino y que pueden limpiarse quedando bonitas; lo hice, recogí varias piedras diferente e hice una especie de cuadro o mural, y en medio coloqué un monolito de aquellos que mis abuelos me regalaron antes de fallecer, de esos que tenían en el rancho para tener buena cosecha; y así quedó el diseño, le dio una vista muy especial a la casa”.

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El interior de la casa es fresco, el adobe permite que durante el día y la noche no se sienta realmente frío, guardando el suficiente calor para poder lidiar con algunas noches en donde la temperatura es realmente baja. En el interior la base de la construcción han sido las piedras, la madera, el adobe y el carrizo; y también hay habitaciones en las que se han colocado altares con piedras y piezas arqueológicas familiares. —A que estén allá y no sirvan de nada, mejor me los traje y están aquí en la casa, adornándola y permaneciendo como recuerdos de los viejos— Según comenta don señor.

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Una de las curiosas aplicaciones de la creatividad e ingeniería se encuentra en el pozo en el centro del patio de la casa: El pozo ha sido cavado varios metros, y el agua que emana es relativamente poca; cuando llueve, el agua viaja desde el tejado por un canal que le conecta con una manguera que va a dar al pozo, de esta forma también esa agua se aprovecha y sirve para regar las plantas que también adornan el patio.

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“El campesino muchas veces sale de su casa y deja a la familia en busca de trabajo y dinero; corre peligros y descuida a sus hijos. Está acostumbrado a que el gobierno le ayude y no hace más que esperar eso. Aquí la tierra provee todo, no es árida, es sólo que la gente no sabe aprovechar las temporadas de lo que se da. Cuando era niño me mandaban al barranco a cortar piñones y los vendíamos en la plaza, siempre lo hice al igual que mucha gente de por aquí, y nunca me cuestioné por qué. Ahora, tengo sembradíos de piñones y no tengo que ir al barranco, todo crece en mi terreno y ahí voy a cortarlo. La gente se acabó todo lo que recolectábamos de la tierra y nunca pensó en sembrar para que hubiera más, ni piensan en eso ahora; yo nunca lo hice porque nadie me lo dijo, muchos años más tarde me di cuenta de eso, de no depender sólo de lo que no siembro yo; si alguien me lo hubiera dicho desde hace muchos años ahorita tendría mucho más en mis tierras, pero nunca es tarde para empezar a hacer algo”.

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Don señor tiene terrenos como a un kilómetro de su casa, y en él siembra piñones, pitayas, limón y hasta papayas, dice que todo podría llegar a darse, sólo es cosa de conocer la temporada ideal para sembrar.

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“Poco a poco voy haciendo mi casita, no tengo prisa porque disfruto el proceso de construirla, muchos ya se habrían desesperado y lo habrían dejado, y lo que tendrían sería una construcción abandonada e incompleta. Me gusta hacer esto cada día, avanzar de a poquito cada vez, y después de mucho tiempo se ve el cambio; por eso hay que hacer aunque sea poquito cada día, para hacer que valga. Se trata de la casa donde vivo con mi familia, no veo por qué no puedo dedicarle tiempo a que se vea bonita y hacer que también mis hijos la hagan bonita; somos gente humilde y sencilla, dentro de un lugar apartado, pero eso no significa que no podamos tener lo que queremos. A lo largo de los años las casas de por aquí permanecen igual, ésta, en cambio, cada vez va mejorando de a poquito; y la gente vecina viene y se sorprende y me felicita, pero no parecen regresar con la idea de hacer lo mismo ellos…”.


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Este buen hombre, en medio de sus actos sencillos —según él, que no ha visto quizás la magnitud del alcance y por ello hago mención de este aspecto— procurando vivir bien (en el sentido de paz y armonía con la tierra que es nuestro hogar y madre; pero que no se limita a ello) y en medio de sus palabras calmadas que forman una plática amena que te roba la atención y hace que guardes compostura y silencio, mantiene una filosofía de vida enorme. Cada oración que puede decirte guarda un aprendizaje sobre la concepción de la existencia, el esfuerzo, la paciencia y la libertad de ser y hacer aquello que en la vida consideras bello y necesario para ti.

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Don Señor...

Este hombre, hombre Oaxaqueño, hizo de la tarde una sesión motivacional enorme, me cautivaron sus palabras e inspiraron a tal grado de hincharme de alegría y de ni siquiera yo pensar más en salir y tomar más fotos de la casa (perdón, porque sí faltaron varios escenarios), fue como una ráfaga de conocimientos que encendió nuevamente mis ganas por seguir haciendo lo que amo, lo que me hace ser…

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Pero, como te comenté, perdí la libreta de apuntes, varias frases de él y aspectos de la casa estarán por ahora ocultas al igual que su nombre, y mi memoria apenas tiene un vago recuerdo de esto; pero llegará el día en que regrese a verle, a platicar con él y entonces me encontraré con un hombre evolucionado cuyas palabras serán más acertadas que ahora, y entonces la sabiduría que podrá compartirnos será de mayor calibre que la de ahora, que, ya en sí, es sencillamente maravillosa…

Continuará...

A mi tío Jaime, compañero de aventuras y aprendizaje.

Con gusto, te comparto la galería:

4 comentarios:

ѕocιaѕ dijo...

Aún sigo sorprendida con las fotografías.
En verdad que me emocionan los colores que la naturaleza pone al alcance y la fotografía logra cautivarnos a los que de pronto vamos por ahí sin disfrutar de tanta tonalidad.

La panorámica ni se diga, fue la primera que llamó mi atención *__*

Ahora, ¡la casa! sin duda que el señor fue muy hábil en aprovechar los recursos que tenía para sacarle suficiente provecho, como dicen por ahí mientras tengas algo al alcance ¡úsalo!, él supo usar hasta la última piedra.

Experiencias tan llenas de vida, viajes que te llevan a lugares inesperados, con gente increíble que empapan tu realidad con la de ellos.

Saludotes =)

Eduardo Robles Pacheco dijo...

socιaѕ:

Gracias :). Cada lugar tiene su toque hermoso y colorido, sólo es cosa de detenernos con el afán de descubrirlo jeje! Me alegra que te haya gustado la panorámica. Es verdad lo del dicho, se pueden hacer maravillas con lo que tenemos al alcance, sólo es cosa de visión e iniciativa. Me encanta viajar porque no sabes lo que el mundo te tiene preparado para sorprenderte XD!

Saludotes!

Gracias por tu comentario XD!

Nelly Cruz dijo...

Muchas gracias por esta publicacion!!!. Me gusta mucho leer lo que escribes, mirar tus fotos.
Nelly

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Es un placer Nelly ¡Saludos cordiales! :)

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