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domingo, diciembre 15, 2013

:: Sobrevolando Comitán ::

Sobrevolando Comitán (01)

(03 de agosto). Cuando caminábamos hacia la zona de capacitación para quitarnos ya los arneses o el traje del salto, la emoción y la sensación de caída y planeación permanecían: aún se sentía la cascada ascendente e invisible de viento veloz alrededor de nuestros cuerpos, aún se sentía la extraña sensación de no tocar ninguna superficie, aún se sentía esa virtual explosión en nuestros pliegues vocales de cuando apenas saltamos y retumbamos la tierra con nuestros gritos; avanzábamos en cámara lenta, la escena típica de los astronautas dirigiéndose al transbordador que dará lucha al meteorito que está a punto de estrellarse con la Tierra (a Nahiely la entrevistó la Radio una vez se iba dirigiendo a quitarse los arneses, lo que le dio un toque de heroísmo al asunto que nos vino a hacer el día sobremanera). Sabíamos que debíamos de esperar unos minutos más ya sea por los videos del salto o para comer y beber por fin algo mientras formábamos parte del público admirador; era finalmente un hecho: Nadie podría contarnos qué se siente estar allá arriba.

Sobrevolando Comitán (03)

Sobrevolando Comitán (04)

Sobrevolando Comitán (05)

Nos habíamos percatado desde el inicio que otro servicio de esta empresa es el de realizar sobrevuelos; nos informamos luego de haber observado que, en efecto, sería el complemento ideal para un salto en paracaídas (esto sí que no estaba planeado, por lo que fue una fortuna poder encontrar lugares), sólo teníamos que aguardar un poco para volver a las alturas: Ya habíamos admirado a Comitán desde arriba y hasta habíamos caído encima de él, pero no nos habíamos dado la oportunidad de apreciarle desde varios ángulos y puntos aéreos con esa paciencia para tomar fotografías y verle tranquilamente; así que lo decidimos, haríamos un sobrevuelo a Comitán para observarle bien, para degustar los detalles de su estructura; ya que cuando caes velozmente pocas oportunidades tienes de hacerlo porque simplemente la vista tiembla por tu inestabilidad corporal que va cayendo o que va planeando, y claro, porque te concentras más en sentir la adrenalina del salto.

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Sobrevolando Comitán (12)

Mientras esperábamos nuestro turno comimos, observamos, caminamos, admiramos los sobrevuelos y saltos de otras personas, tomamos fotografías. Solo era cosa de esperar para retornar al terreno de las ovejas de nubes; debíamos ir, era el llamado natural por la aventura y por la sensación de volar, eso o simplemente debíamos regresar allá arriba por nuestros espíritus que seguramente se desprendieron de nosotros al momento de saltar, quedándose flotando sin saber qué hacer y viendo cómo nos alejábamos de inmediato hacia el suelo. Vaya, pobrecillos, hay que ir por ellos que seguramente el frío les ha de estar afectando un poco.

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Sobrevolando Comitán (15)

Sobrevolando Comitán (16)

Por fin llegó nuestro turno ¡Alistad cámaras que aquí viene lo bueno, señores! Subimos a la avioneta, nos acomodamos justo al lado de las ventanillas para tener una vista libre, la avioneta comenzó a avanzar y poco a poco fue despegando y segundos después ya estábamos tomando altura para tener a nuestra disposición la bella Comitán desde el cielo. El ascenso gradual nos dio a ver una cara diferente a la que habíamos experimentado horas atrás; como supuse, se apreciaban mejor los detalles de la ciudad y teníamos una perspectiva constante de lo que veíamos; sensacional el momento en que ganábamos altura, un vértigo leve pero emotivo nos hacía apreciarlo en demasía, tanto que volvimos a concluir que esto de andar por los cielos se convierte a la primera oportunidad en un vicio extremo.

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Sobrevolando Comitán (23)

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Los valles danzan con el cielo y las nubes protagonizan junto con el terreno el paisaje a admirar, a diestra y siniestra se diferenciaban los motivos; por un lado, la zona verde que mantiene a sus anchas vastos territorios que parecieran no estar tan atiborrados de la mancha urbana, por otro, la coexistencia la ciudad con la vegetación privilegiada de Chiapas; y nosotros en medio, con la dicha de poder ver ambas partes al mismo tiempo tanto como deseáramos preferir a cualquiera de las dos escenas; hasta que llegamos a la parte colindante en el que todo era montañas bajas con apenas presencia de la ciudad, y que era atravesada por un río marrón por las lluvias que parecía ser la clave para ubicarse en el mapa.

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El piloto nos iba indicando algunos puntos importantes de la ciudad, como el centro, la catedral, el aeródromo; y en un esfuerzo de apreciación pudimos ubicarlos. Pero el paisaje mandaba, nos robaba la atención, sobre todo con esa conjunción de tierra y cielo, conformando el típico paisaje Chiapaneco que quita el aliento. Era como una enorme maqueta con nubes colocadas a propósito para embellecerle, y en medio de ambas, la cordillera de montañas lejanas que tocaban un azul intermedio entre el cielo y la comarca cercana. Volar, el sueño del hombre desde hace cientos de años, sólo realizándolo se entiende un poco más de lo normal el por qué es tan perseguido dicho anhelo.

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Poco a poco descendíamos, nos acercábamos ya a la zona de aterrizaje. El sobrevolar Comitán, lejos de aminorarnos las ganas, las encendió aún más, mucho más. Y entonces una experiencia nueva se queda grabada en el alma, esperando el día en que dichas sensaciones se puedan despertar y materializar nuevamente, quizá en el mismo Comitán o quizá en otro lugar; qué importa realmente, y no es que se menosprecie la ubicación o la altura, es simplemente que estando allá arriba, volando, uno siente siempre lo mismo, esa interminable emoción de experimentar el sueño de muchos: El volar y sentirse libre como un ave.

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Y cuando por fin bajamos y salimos de la avioneta, la sonrisa siguió por mucho tiempo más, había sido un día, a falta de palabra, perfecto...

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A Nahiely, la heroína de esta aventura...

Con gusto, les comparto la galería:
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