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jueves, octubre 30, 2008

:: Contemplando a Orión ::


En este mes particularmente puedes ver cómo en el lado este de la ciudad se levanta poco a poco a un ritmo lento pero complaciente; la constelación que más podrías quedar observando cuando admiras la bóveda celeste.

Podría mostrarte sus datos técnicos y mitológicos pero no tiene caso hacerlo, eso ya está más que leído en Internet. Quiero contarte del porqué me fascina esta constelación…

Por principio de cuentas, fue la primera que conocí desde que recuerdo que tengo memoria; y siempre pregunté a mi padre sobre esa gran figura de caja con tres agujeros en el centro y la similitud que tenía con la caja que recibió “El Principito”, la cual contenía un cordero en el interior.

Hoy, a las 10 de la noche; después de llegar del trabajo, caminé por el pasillo de la casa y levanté ligeramente la vista hacia el claro cielo despejado que hoy se nos ha regalado por la naturaleza; olvidé caminar y me detuve, abrí los ojos y respiré lentamente como si me estuviera anticipando a la llegada de algo honorable; y lo era, en verdad lo era: Mirar durante una eternidad de 10 segundos a esa constelación que me provoca una mezcla de sensaciones cuya descripción sería totalmente explicada si vieras la expresión de mi rostro estando ahí en ese momento. Lamento que no la verás…


Básicamente, esas cuatro estrellas formando un rectángulo, en cuyo interior se mantienen tres más formando una fila con espacios constantes entre las del extremo y la de en medio, son una de las miles razones que tengo para escribir. La forma en que sobresalen en el espacio aún cuando hay más constelaciones alrededor, es impactante. La manera en que puede hacerte dejar un momento este mundo y viajar al universo contenido dentro de tu mente para sentirte insignificante, es aterrador.

Seguí viendo el cielo y a las demás constelaciones que dejaban orgullosas mostrarse en esa gran capa oscura sin nubes, pero siempre mis ojos regresaban al origen, a Orión. Y ahí seguía, tal como la recordaba hace 10 segundos, tal como había sido hace 10 minutos o hace 10 años. La misma impactante sensación al verle, la misma belleza entre sus trazos y la misma reflexión sobre lo insignificante que soy aún teniendo el poder del razonamiento entre mis limitados atributos mortales.

Tan cerca se ve, y no puedo aún percibir la magnitud de la distancia a la que se encuentra en realidad. Más que verla y dedicarle varios años de contemplación durante mi vida, nada puedo hacer; y es tan terrible no poder hacer algo para poder tenerla entre las manos, o ser un gigante cósmico con la capacidad de tomar cada una de sus pequeñas esferas de luz y colocarlas en la palma de mi mano mientras les contemplo con detenimiento feroz, que mejor trato de no pensar en ello; aunque siempre vuelvo a experimentar dicho deseo.

Es más que un conjunto de luces lejanas y más que la mitológica historia dibujada con la imaginación; incluso es más que la constelación más conocida del mundo; es parte de tu existencia. Porque por más que lo intentes, no podrás observar el cielo de noviembre sin detenerte a verla durante al menos 10 segundos. Algo tiene de mágico que provoca tal hundimiento, tal vez sea su forma, o la distribución de sus estrellas, o puede que sea la luminosidad de ellas; o simplemente, ese misterio que encierra el preguntarse cómo es que “alguien” puso estratégicamente a esas estrellas para cautivar los ojos de las personas en una alineación tan perfecta y en una distribución tan ideal, tan básica, tan minimalista y a la vez tan completa.

Espero tengas la oportunidad de valorar lo que significa admirar el cielo, porque sabrás que es una gran forma de tranquilizar tu corazón y de analizarte a ti mismo. Puedes en ello encontrar refugio y consuelo, consejo y juicio, melancolía e inspiración; y aunque no lo creas, puedes encontrar sentimiento de inmensidad e insignificancia, de nobleza y de grandeza, de poder y de humildad; de ser humano y de ser Dios…


Mírale, aunque sea unos segundos; y si no te complace, busca otra constelación. Nadie puede existir dentro de este mundo si no tiene a una constelación que sea su confidente y su fuente de inspiración…

Orión, entre muchas más preciosas también, es la clase de constelación que logra robar tu atención por casi una vida entera…

2 comentarios:

AZUL ABRAXAS dijo...

jaja, bueno... tambien es mi favorita...

Pero creo q no has notado algo MUY IMPORTANTE:
Te has dado cuenta q Oriòn cada vez esta màs y màs cerca???
De verdad, yo recuerdo hace años q oriòn se veìa lejana, y hace 4 años lo vì y lo veìa un poco màs cerca, ya hora q lo veo... bueno, es como tener al lado mio las estrellas. Oriòn se acerca cada vez màs... y hay estudios sobre ello.

Ademàs, dicen q Oriòn es la puerta del Cielo, y quienes creen en una segunda venida de Dios... afirman q x ahì aparecere, se abrirà??? Nosè... pero ojalà sea cierto...

BESOS!!!

Eduardo Robles Pacheco dijo...

Pues no, no me he dado cuenta... Supuse que era el efecto de mi crecimiento a lo largo de los años y a mi diferente forma de percibir el espacio/tiempo, producto de mi madurez jajajaja. Yo siempre le he visto igual. En realidad me parece algo muy difícil el hecho que se "esté acercando", pues tendría que moverse el conjunto de estrellas al mismo tiempo y en la misma dirección, a menos claro que se trate de un fenómeno que no precisamente involucra a las estrellas pero sí a sus espectros luminosos que tardan varios añoz luz en llegar a nuestro planeta; o podría tratarse que la órbita terrestre junto con el Sistema solar esté moviéndose en dirección de la nebulosa de Orión, o algo así...
Sobre si será la puerta del cielo, tengo entendido que cuando se lleve a cabo la revelación del misterio de los extraterrestres, el conjunto de las 3 estrellas del centro será el portal por el cual puedan viajar de una dimensión a otra ellos. y cuando esto suceda, vendrán cambios cósmicos impresionantes jejeje...
Bueno ya, dejemos de temas profundos y sigamos a la parte en que mantenemos la esperanza que nos proporciona nuestra fé...
Besos índigos XD!!!

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