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viernes, marzo 27, 2009

:: Busca el milagro... ::


Entre esa ergástula uniformada de blanco que cada día me rodea cerca de 12 horas, los sonidos de los teléfonos no cesaban y cada uno de ellos venía con diferentes tonos de indicaciones y órdenes que de antemano se dejaban saber como urgentes. A mi costado, en mi cintura, en mi pecho, en mi mano derecha, en mi frente, a mis espaldas; todo era solicitudes y demandas…

Entré en un estado de paz y concentración en el que me consolaba argumentándome a mí mismo que sólo poseía dos manos –suficientes– para hacer todo cuanto me pedían; traté de persuadir a mi inmediato superior de ello, y dentro de todo un historial de conversación en el mensajero, insistió en que se debe tener la capacidad de acción, la concentración enfocada a resultados y la brevedad de respuesta al nivel de la urgencia; pero hubo una frase que me puso en estado de coma…

“Busca el milagro…”–me dijo– “Lo has hecho antes, hazlo de nuevo…”

Asentí con la mirada y respondí una afirmación a tal convenio, pero la idea no dejó de andar todo el día…Y es una pena que haya reflexionado tanto para darme cuenta que, al parecer, no puedo hacer milagros, o por lo menos no de la forma que yo lo entiendo:

Milagro: Intervención Divina en el Universo.

Hace dos días, me dirigí a pagar algunas cuentas de la empresa. Creo que iba al teléfono cuando entré, por lo que no presté atención y tuve la majadería de no saludar a quien me abrió la puerta.

“Un saludo cordial y amable consecuente el milagro de la alegría”

Me formé y al intentar pagar un error ajeno a mí impidió la operación; la persona en ventanilla me dijo con tono seco que no me podía cobrar. Acepté de regreso la documentación y agradecí; y me di la vuelta…

“La calma y tolerancia provoca el milagro de la paz y la concordia”

Antes de salir tomé un ticket y esperé mi turno para solicitar cierta información, a lo que un asesor llegó y me atendió con esmero y prudencia, yo le escuché a pesar de que ella no estaba muy segura de lo que decía…

“La paciencia y la comprensión ayudan al milagro de la autorrealización”

Al salir, me alejé de la puerta y me detuve un rato; una voz y una mirada me arrancaron el instinto altruista, y sin remordimiento alguno, con compasión y misericordia (creo yo) tomé unas monedas y las coloqué en la mano de aquel hombre, y éste las puso con tanta valoración en el interior de ese sombrero, al lado de una receta médica que tímidamente mostraba el emblema de la cruz roja…

“Gracias Señor, Dios lo bendiga…” –Me dijo esa voz débil y temblorosa–.

Me quedé tal vez dos segundos viendo la expresión de su rostro cuando me lo dijo, pero sentí toda una eternidad de recuerdos e imágenes que atravesaban mi mente…

Reaccioné sin dar respuesta en palabras, tan sólo alcé la vista y volteé a todos los lugares como si buscara algo y lo único que veía era a la gente pasando por ese lugar. Nadie en ese momento dirigió la mirada a donde estábamos y sentí la más horrible de las miserias…

Si acaso nos veían, era para expresar ironía y repulsión… No me importaba eso si fuera hacia mí, pero no debía haberla para el viejo…

Si en ese momento yo hubiera tenido en la mente la reflexión sobre “buscar el milagro”, creo que me habría sentado en la banqueta a preguntarme sobre las cosas que suceden y el por qué de sus orígenes. Al retirarme poco a poco, no pude evitar concentrarme en aquel ser y en su postura tan indefensa, tan vulnerable a la destrucción y tan incitante a la burla y al desprecio por personas que han sido diseñadas y formadas cada una en forma diferente y con un barro de diferente textura...

No pude hacer “un milagro”, no pude sentarme al lado de él y decirle que me disculpara a mí y a todos por no tener la voluntad ni el respeto hacia él para ayudarlo. No pude acercarme a observarlo detenidamente para esperar que me contara sobre él y sobre las penas que tiene en el alma, no pude tener el valor de tomarlo y levantarlo y gritar a todos que por consideración tratáramos de ayudarlo…

Todos pudimos hacer más, y es una pena que muy pocos lleguemos darnos cuenta…

En estos momentos no sé en dónde estará o qué estará haciendo. No sé si al final es parte de una historia a la que debiéramos apoyar o es sólo una farsa vestida de senectud. No lo sé, pero sé que no me importaría tanto, porque si puedo ofrecerle un poco de ayuda a él (quien quiera que sea), me estoy ayudando a mí…

He escuchado que cada detalle que para nosotros es indiferente y común, para otros es un milagro… Talvez sea cierto, no estoy seguro. Sólo quisiera que tuviéramos la osadía de tratar de remediar ciertas cosas por pequeños o débiles que podamos ser, o por distintos que pudiéramos parecer, o por el temor que pudiésemos llegar a sentir; Así, entre todos, podríamos buscar el milagro… y realizarlo.

No me enorgullece la foto que he sacado, y tampoco debería formar parte de algo tan subjetivo como un Blog; pero la coloco para ver si puedo brindarte un momento de reflexión en el que veas cuán afortunad@ eres, y en el que puedas confirmar que hay tantos milagros ocurriendo a nuestro alrededor, que la mayoría de ellos nosotros mismos los provocamos…

6 comentarios:

..:: Shinji Ikari ::.. dijo...

desde que me enterè que ganan mucho mas dinero que mucha gente dejè de darles dinero; la dignidad y la verguenza se vende cara por que hay pocos dispuestos a perder la suya.
Difiero en tu opinión y si bien acepto la probabilidad de que alguien en realidad lo necestie tambien considero esa probabilidad minima.


Saludos!
:D

Eduardo Robles Pacheco dijo...

..::Shinji Ikari::.. :

Es cierto, hay casos en los que se presentan esos aspectos que mencionas. Traté de abarcar ese contexto al mencionar:

"No sé si al final es parte de una historia a la que debiéramos apoyar o es sólo una farsa vestida de senectud."

Se ha visto que hay tanto verdades como apariencias; al final cada uno ha de decidir si contruibuir (a su apoyo o a su beneficio, pero al final contribuir).

Tal vez sea cosa de estar seguros al momento de brindar apoyo a alguien, para actuar conforme a nuestra conciencia sin facilitar el que nos vean la cara...

Gracias por tu comentario XD!!

KUMASTER dijo...

excelente reflexion

ha mi me pasa lo mismo al ver gente de edad trabajando por vivir el dia.

me da gusto que haya gente todoa via con esos sentimientos..

Shiniji Ikai:
sabes tienes rezon pero no la tienes,
señores de esta edad y las condiciones que se aprecian creo que si la necesitan.
no doy gente sana que no quiera venderme su trabajo por mis monedas, tanto a los limpiadores de parabrisas si les doy, porque hacen poco, pero lo hacem, y cambian su arma por jabon y un hule

yo se que les puedes ayudar pero no se le soluciona la vida

Eduardo Robles Pacheco dijo...

KUMASTER :

Sí, a veces, cuando estamos de un humor tranquilo y caritativo, solemos reflexionar y tratar de ayudar en algo. Cuando vamos de mal humor o las preocupaciones invaden nuestro pensamiento, simplemente no reparamos en ello.

Con los viejitos son casos muy especiales, sobre todo si en realidad por ti mismo estás viendo que pareciera que fuera verídico su caso. Afortunadamente cada uno tiene libertad de decidir si aporta o no unas monedas; en sentido superficial no estamos obligados a hacerlo, aunque talvez si entramos a temas un poco más éticos sí, aunque tampoco es asegurar que la ayuda ideal sea darles dinero.

Lamentablemente el apoyo que pudiéramos brindarles se cuantifica en unidad de persona, por lo que algunos piensan que si ya les ha dado otro, no hay por qué seguir haciéndolo. Hay instituciones que están diseñadas para ayudar a este tipo de casos, con un poco más de información igual y se pueda hacer llegar a este hombre a algunas de esas instituciones, aunque ahí de nuevo caeríamos en preguntarnos a quién se le debe asignar tal responsabilidad…

La cosa creo, es tratar de ayudarlos pero de una forma en la cual tal apoyo no se desvanezca –como es el caso del dinero– y buscar algo que pueda trascender más…

Gracias por tu comentario XD!!!

SrItA. mUeGaNiTa =D dijo...

Los milagros ocurren cuando menos un@ l@ espera...

Ser parte de ellos, no es facil, porque la mayoria de las veces no nos detenemos a observar esos detalles... Siempre andamos inmersos en lo que a nosotros respecta y nos ocurre en la vida.

Yo era partidaria de compartir monedas, hasta que un amigo me dijo: No les des dinero, quieres ayudarlos de verdad? ofreceles comida y agua, si la aceptan si necesitan, si a fuerza piden el dinero, es porque lo ocupan para cosas nada buenas.

Aunque a veces creeme, tengo que desprenderme de alguna moneda... No soporto ver hasta donde ha llegado este mundo... Despues de todo, hoy por ti, mañana por mi.

Apapachos!

Eduardo Robles Pacheco dijo...

SrItA. mUeGaNiTa =D:

Sí, creo que aplica bastante bien el dicho que has mencionado...
...Ah! La vida es tan extensa que nos perdemos en el horizonte de nuestro propio camino...


Gracias por tu comentario XD!

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